RAUL CHULIVER SOLIS PIZARRO zamba
El guitarrista Raul CHuliver interpreta la zamba de Pelayo Patterson y PAyo Sola titulada SOLIS PIZARRO . La letra evoca la imagen de una luna triste, la 'lunita gris', que llora la ausencia de alguien que se ha ido y no volverá. Esta persona que se fue lejos es asociada con la música y el canto, elementos fundamentales en la cultura andina, donde la música es un pilar de la expresión emocional y la identidad comunitaria.
El uso de la luna y las nubes como mensajeras de la pena refleja una conexión profunda con la naturaleza, característica del folklore andino. La 'lunita de atocha' es invocada para aliviar el dolor del narrador, quien se siente incapaz de vivir sin la presencia y el 'aliento tibio' de la persona amada. La canción también menciona cómo la ausencia marchita 'la flor del querer', una metáfora que ilustra cómo el amor y el cariño se desvanecen sin la presencia del ser querido.
La zamba Solís Pizarro, es un reflejo de la cultura andina, donde la música sirve como un vehículo para expresar y compartir sentimientos de amor, pérdida y añoranza.
Solis Pizarro, hijo de Doña Facunda Pizarro y de Don José Solís.
Doña Fecunda estaba dotada de un temperamento sencillo y amable, conquistadora de la simpatía de cuantos la trataron, y Don José el gran devoto de la virgencita blanca, Nuestra Señora de Atocha, a quién rindió culto religioso desde su tierra, único lugar en América donde existe templo en su honor.
Alternó las tareas rurales con las letras. Dueño del Paseo El Refugio parte de la República Lírica de Atocha, donde junto a sus compañeros y poetas disfrutaba de la vida por medio de versos y coplas.
En vida fue el creador y director del Periódico Nativista "La Voz de Atocha", donde defendió lo vernáculo y popularizó lo nuestro; así mismo editó y fue autor de los libros folklóricos:
Tradición Norteña. Obra laureada en Buenos Aires en Octubre de 1929, en donde tomaron partes intelectuales de Chile, Perú, Paraguay, Uruguay y Argentina.
Tradición Norteña también obtuvo la Medalla de Oro de Caras y Caretas.
Atocha Tierra Mía (1939). Obra laureada en Europa. Distinciones en Colombia y México. Estuvo bajo el pabellón Argentino en la Feria Mundial del Libro en Nueva York.Obtuvo el Diploma de la Real Academia Hispano - Americana de Letras, el único titulo en el Norte de la República Argentina.
Trabajaba en su pequeña finca de Atocha, a la que su emoción bohemia le puso el nombre de "República Lírica de Atocha", y entre en broma y en serio, fundó un cementerio de pájaros, ocurrencia llena de ternura que encerraba en sí, el delicado sentir de su espíritu de hombre bueno. Su historia tal vez sea demasiado breve. Sin proponérselo fue el fundador de la idea de crear una agrupación de gauchos, representantes en el presente de los Infernales del pasado. Lo hizo de acuerdo con clérigos de San Alfonso -alemanes casi todos- y un día apareció por las calles la procesión de la imagen de la Virgen del Perpetuo Socorro, seguida por una larga columna de gauchos, encabezados por Solís Pizarro, que sonriente y orgulloso portaba la enseña azul y blanca que tanto amaba. Con lágrimas de emoción sobre su moreno rostro curtido, uniendo su fe y su amor a la patria, recorrió al paso contenido de su cabalgadura el recorrido de la procesión. Esta emoción le creó la íntima obligación de hacer lo mismo todos los años, y así fue que, anualmente la caravana de jinetes gauchos iba prolongándose en las calles asfaltadas de la ciudad. No sabía de odios ni de agravios; escribió sus primeros versos, sencillos, inspirados por las cosas simples y cotidianas del campo. "La Chicharra Choca de Atocha" fue el que más le gustaba. Deambulaba por la redacción de los diarios, prodigando palmadas e invitaciones. Allá en Atocha, encontró -contaba- la imagen de una Virgen, de una antigua imagen. La reverenció dentro de su preciado solar. La gente acudía por cientos, y la fiesta de Atocha, que organizaba en honor de la pequeña imagen, permitió juntar fondos hasta que logró levantar una capilla. Su orgullo, su satisfacción y su agradecimiento hacia la gente toda no tenían límites.
1 de Enero de 1901 – Nace Guillermo Félix Pelayo Patterson, en Ciudad de Buenos Aires. Periodista, locutor autor, compositor y poeta. Hijo de Manuel Pelayo, quien fundara la “Revista Sudamericana de Bancos” en 1894 y de la cual Guillermo llego a ser director: También dirigió el periódico “El país” de su propiedad. Se radico en Salta, donde trabajo en la extinta LV9 Radio Provincia de Salta, bajo la dirección de Cesar Fermín Perdiguero, promoviendo audiciones de diversos géneros y en forma especial las folklóricas. Para la década de 1940, se hallaba casado con Amelia Cabeza (Amy Patterson) y fue durante esos tiempos que en las audiciones de LV9, su cuñado Ernesto Cabeza junto al “Payo” Sola, se dan a conocer al público en lo que fue “Romance de Dos Guitarras”. También por ese entonces nace la famosa zamba “La Nochera” con música de Ernesto Cabeza y la letra del poeta Jaime Dávalos.
Al ser liquidada LV9 para dar nacimiento a Radio Güemes, en el año 1952, Pelayo Patterson paso a ejercer su profesión de periodista en diario “El Norte”, que tiempo más tarde debió cerrarse por razones de índole política. Es así que pasa a trabajar en diario “El Tiempo” de Jujuy, donde también participa de tareas administrativas, organizando toda la distribución del interior. Estos viajes que realiza, le permiten recoger apuntes que luego utiliza en los temas folkloricos que lanza al conocimiento del público, en sus propias ediciones, que imprime en una vieja máquina “Rotaprint”, y distribuye gratuitamente en el país y el exterior, haciendo conocer así, lo nuestro fuera de nuestras fronteras. Junto con sus ediciones, distribuye a la vez, las que le envían sus amigos folkloristas desde Buenos Aires, Salta y Jujuy, ya que posee un extenso fichero de personas y conjuntos, amantes del cancionero nativista. Se caso con Amy CAbeza, que tuve el gusto de conocer.
Gustavo Adolfo Solá, más conocido como El Payo Solá (1908-1962), fue un compositor, bandoneonista y guitarrista salteño, intérprete de música folklórica de Argentina escrita en su totalidad por él mismo. Está considerado como uno de los precursores del boom del folklore argentino producido a partir de la década de 1950. Es autor de canciones que integran el cancionero folklórico tradicional como «La marrupeña» y «La Solís Pizarro». Su hijo, Juan José Solá, «el Payito Solá», escribió en su homenaje la zamba «Carpas de Salta», mientras que Horacio Aguirre y Hugo Alarcón compusieron «El que toca nunca baila», que lo menciona atribuyéndole la frase del título.
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