El guitarrista RAUL CHULIVER interpreta la obra instrumental del gran compositor y autor ARSENIO AGUIRRE, tiulada PRELUDIO CORDILLERANO. La obra me la acercó en 1966 Arsenio AGuirre en la Editorial LAgos, que todavía no estaba editada. Arsenio AGuirre cantor, compositor, autor y guitarrista. Nació en Juncal, Santa Fe, el 23 de Agosto de 1923. Falleció en Rosario, Santa Fe, el 18 de octubre de 1990. Algunos de sus títulos más recordados son la zamba Guitarra Trasnochada, compuesta en Santiago de Chile; El Quiaqueño (bailecito), compuesto en La Quiaca, Jujuy; A Santa Catalina (cueca norteña) creada también en Jujuy; La Dejé Partir (zamba) compuesta en San Luis; Por Esas Cosas (zamba) que escribió en Comodoro Rivadavia; Romance a la Guitarra Argentina, escrita en España; Postal a Yupanqui, en Francia; La Plumita, en Mendoza; Historial de la zamba que nació en Perú, como Quena o Kaluyo del Imperio perdido; Horizonte de Octubre en La Rioja e innumerable cantidad de obras más. Entre ellas, instrumentales de gran calidad como Infinito Azul, Montaña embrujada, Preludio cordillerano.Compuso alrededor de 400 temas. Grabó 8 discos larga duración, dos discos 78 r.p.m. y un cassette. Al margen de su produccion musical para canto y guitarra dejó temas instrumentales de importancia. Junto con Adolfo Victoriano Luna fue uno de los primeros compositores de Sudamerica que compuso para guitarra solista temas de carácter andino como «Canción Andina» (yaraví con fuga de huayno), «Cordillerano» (preludio), «La montaña embrujada» (temas de Salamanca). Además compuso obras de otro carácter para el instrumento como «Horas grises» (estilo) y «Paso de las Llamas» (bailecito). Todas de una interesante y original factura.
FOLKLORE Y TURISMO CULTURAL
Quehacer folklórico
lunes, 9 de febrero de 2026
domingo, 8 de febrero de 2026
Se trata de una obra que primero fue sólo simple y trunca y un regalo de Julián para que pueda ser completada con letra, tal era el deseo de Adolfo Ábalos que la pidió quizá maravillado por esta chacarera contundente, revivida en un sueño que contribuye, en su difusión, con el acervo histórico de las tradiciones. De los angelitos, no solamente da cuenta de una costumbre que data de la vieja España, sino que es una maravilla como punta de iceberg que nombra una parte importante de la historia musical de aquel Santiago. Aquel que también es este, que se reproduce en obras como la de Adolfo, que continúa, a su vez, en cien chacareras que insisten en contar aquello del Santiago musical.
Ocurrió una vez en Salavina –donde se instituye la creación del ritmo- el nacimiento de una simple en manos del Cachilo Díaz. La composición es un ícono de la chacarera, la que se convertirá en una de las más distinguidas que, en lo más fino, refiere a la historia de un dolor; es una simple, humilde, que forma parte de esa punta de iceberg que escribió Adolfo:
La De los Angelitos es “La humilde” en el principio. Es que desde la muerte del Soco Díaz, su hermano colgó la guitarra. Era aquel quien “sabía la música”, el Cachilo únicamente acompañaba. Cuenta Atahualpa Yupanqui que “cuando ahora es él y no el otro, resulta que la única chacarera que compone va y la llama La Humilde”, la primera desde que el Soco anda tarareando para el Cachilo dormido.Y esta trunca en el final, la última desde que el segundo de los hermanos Ábalos le pidió al Cachilo esa música que lo acarició para ponerle letra. Adolfo, entonces, la volvió chacarera doble y lo hizo con un ingrediente único: en ella incluye al autor de la música como protagonista de su propia chacarera. O a los autores. Porque aunque uno no haya participado, ambos, su historia, la crearon.
Julián, el que cede la música, es nada menos que el Cachilo, el gran compositor que creó “La humilde” en el principio, “La Enredadora” y la “De los angelitos” un poco después de que Yupanqui leyera la guitarra abandonada en el dolor. Claro, Julián era el Cachilo, ¡el Cachilo dormido! Julián era el compositor, era el hermano del Soco. Era Julián Antonio Díaz, Julián.
Humilde en el principio, esta trunca en el final, en el momento en que Adolfo Ábalos prácticamente resumió la historia de la producción del Julián dormido, del Cachilo, del dolor por la falta de Benicio en el bandoneón, de la grandeza que encuentra Yupanqui en una guitarra colgada, de algunas cuantas simples en el medio que tenían la misma intención de resguardar a los personajes de Santiago. De los angelitos es una historia dentro de otra, una obra generosa en la letra como regalo de Ábalos a los creadores de la música, los Hermanos Díaz. La De los angelitos, un regalo del Cachilo, un regalo de Adolfo. Todos ángeles guardianes de las tradiciones que “en la añoranza están del Santiago musical” sólo hasta que se escucha ese piano y a “Benicio en bandoneón con rasguidos de Julián”.
sábado, 7 de febrero de 2026
Raul CHuliver interpreta la tonada popular chilena de Pablo Ara Lucena YO VENDO UNOS OJOS NEGROS, se registra el 5 de febrero de 1948 en SADAIC. 'Yo Vendo Unos Ojos Negros' , explora temas de amor no correspondido y desilusión sentimental a través de una lírica que combina melancolía y belleza. La repetición de la venta de 'unos ojos negros' simboliza el deseo del narrador de deshacerse del dolor y la traición que estos ojos representan. Estos ojos, que en un principio podrían haber sido objeto de admiración, se convierten en una fuente de sufrimiento por su hechizo y traición. El estribillo 'Más te quisiera, más te amo yo' y las noches pasadas suspirando por el amor perdido, reflejan la profundidad del afecto que aún persiste a pesar del dolor. Esta dualidad entre el amor y el dolor es una característica común en muchas baladas folclóricas, donde la pasión se entrelaza frecuentemente con el sufrimiento. Además, la mención de ir a la orilla del mar para consultar a las olas sobre su amor perdido, añade un elemento de esperanza y búsqueda eterna, típico de la poesía romántica que busca respuestas en la naturaleza. Este tema fue popularizado por Los CHalchaleros, conjunto folklorico salteño, que ya al fallecer varios de sus intergrantes hace unos años se retiró de los escenarios. Pablo Ara Lucena es un músico conocido por sus interpretaciones de temas folklóricos y populares, destacándose en plataformas como Last.fm por canciones como ésta que interpreta instrumentalmente R. CHuliver "Yo Vendo Unos Ojos Negros". Su trabajo a menudo se asocia con el repertorio folklórico latinoamericano y español, con versiones disponibles en plataformas digitales. Yo vendo unos ojos negros» —conocida también como «Los ojos negros» es una canción de inspiración folklórica chilena que forma parte del repertorio musical tradicional de dicho país y cuyo autor, dicen algunos historiadores, es desconocido. Es una tonada, aunque también ha sido adaptada a cueca, como Los Chalchaleros la cantan en el último estribillo. Uno de los primeros registros escritos que recopilaron esta canción se remonta a 1913, mientras que uno de los primeros registros sonoros aparece en el lado A del disco de vinilo que Elba Altamirano grabó circa 1940 para el sello RCA Víctor, con arreglos de Pablo Ara Lucena; fue este último quien lo habría registrado en el Departamento del Pequeño Derecho de Autor de la Universidad de Chile. El registro sonoro aparece dentro de la colección de vinilos y discos de victrola de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Esta colección está compuesta por discos "Victrola" (78 rpm) de la décadas 1920 y 1930.
domingo, 1 de febrero de 2026
REVISTA FOLKLORE,TURISMO Y PATRIMONIO CULTURAL Edicion N° 123 - Febrero 2026
Algunos temas DOCUMENTO CON FOTOS DE JUJUY POR HORACIO CARRILLO DE FEBRERO DE 1946 - HACE 80 AÑOS
La poesía de proyección folklórica
Cuesta del Portezuelo
Salta, la señera
Tonocotes, lules y juries
El Cielito
A 60 años del fallecimiento del gran musicólogo argentino CArlos Vega .
fallecimiento de grandes artistas de nuestro folklore Héctor del Valle, Melania Perez, Ruben Patagonia, DAniel Soruco y
Severo Bez.
Otros temas.
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