miércoles, 28 de enero de 2026

MEMORIA DE UN TIEMPO VIVO - RAUL CHULIVER


El guitarrista y folklorista RAUL CHULIVER, intepreta la canción con letra del gran poeta salteño Jaime Davalos y la música del eximio guitarrista Eduardo Falu, MEMORIA DE UN TIEMPO VIVO, compuesta por Falu en 1982. Jaime le había dejado cuatro canciones a Falu para ponerle música. Esas cuatro eran Simplemente mujer ( la única de las cuatro obras que escuchó Jaime Davalos, debido a que falleció en 1981) Las otras son Amigo te digo Amigo, Como el amor pagano y esta canción Memoria de un Tiempo Vivo publicada para piano en 1982 por Ricordi Americana; y que Falu grabó en 1982 en un disco en homenaje a Jaime DAvalos. Esta bellisima canción es una profunda reflexión sobre la nostalgia y el dolor de un amor perdido. La letra está impregnada de metáforas y simbolismos que evocan la presencia constante de un ser amado que ya no está. Desde el inicio, el poeta expresa como el amor se manifiesta en el viento, algo intangible y efímero, pero que deja una huella imborrable en su alma. La ausencia de la persona amada se convierte en una presencia constante, una paradoja que resalta la intensidad del sentimiento. El viaje detrás de una estrella simboliza la búsqueda incesante de ese amor perdido, una búsqueda que se realiza tanto en el plano físico como en el emocional. La estrella, un símbolo de esperanza y guía, se convierte en un objetivo inalcanzable, reflejando la frustración y el anhelo del autor. La sombra de la oscuridad representa la compañía de la tristeza y la melancolía, que siguen al autor en su camino. Esta dualidad entre la luz de la estrella y la sombra de la oscuridad subraya la lucha interna entre la esperanza y la desesperación. Vuelve siempre, sueño mío, la que adentro de mi alma va, aunque tu ausencia propone, que te siga más alla; nadie tiene lo que busca, el remedio es encontrar. El estribillo de la canción refuerza la idea de que la búsqueda del amor perdido es una tarea interminable. La memoria, aunque dolorosa, es lo único que mantiene vivo el recuerdo de ese amor. La maldición de tener memoria y la imposibilidad de olvidar resaltan el sufrimiento del autor, quien se debate entre el deseo de recordar y la necesidad de olvidar para sanar. La estrella fugaz, que cae desde el cielo, simboliza la fugacidad del amor y la imposibilidad de recuperarlo. En última instancia, la canción es una meditación sobre la pérdida, la memoria y la búsqueda de algo que, aunque inalcanzable, sigue siendo una parte esencial del ser. (Letra.com)

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